SOBRE LA CATEDRAL DE BURGOS

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MIRADOR 4 / Desde Las Llanas

 

Nada más entrar a Las Llanas desde la plaza de La Flora cualquier viajero se va a ver sorprendido con el impactante volumen arquitectónico que cierra este irregular espacio urbano de origen medieval por su costado occidental. Se trata de la capilla del Condestable, meta constructiva de la Catedral de Burgos y que puede considerarse como una de las joyas del gótico final europeo. Y subiendo las escaleras hacia la calle Fernán González todavía nos queda otra sorpresa por descubrir: el mirador que domina en todo su conjunto la cabecera del templo catedralicio.

 

Las Llanas de la abadesa

A la sombra de la Catedral se abre un irregular espacio urbano que a lo largo de los siglos ha sido conocido como Las Llanas. Durante mucho tiempo este evocador enclave, dividido en la actualidad en La Llana de Afuera y La Llana de Adentro, fue sede del único mercado en el que se podían vender los cereales y sus derivados, en especial el pan. Lo llamativo era que estos productos no se podían comerciar en ningún otro punto de la ciudad y que las cuezas, impuesto en especie pagado por los vendedores, era cobrado por la poderosa abadesa del monasterio de Las Huelgas.

 

Juego de volúmenes

Para contemplar la mejor perspectiva de la cabecera de la Catedral hay que tomar la escalera que asciende hasta el mirador emplazado en un ensanchamiento de la calle de Fernán González. Desde este privilegiado lugar, por el que pasa el Camino de Santiago, se aprecian con detalle los rotundos volúmenes de la capilla del Condestable, el ábside de la nave mayor —con sus elegantes arbotantes—, la portada de la Pellejería y el brazo septentrional del crucero. Y al fondo, casi tocando el cielo, el cimborrio y las torres con sus inconfundibles y calados chapiteles.

 

Un obispo visionario

Justo enfrente del mirador y en la parte baja del crucero se abre la portada de la Pellejería. Fechada en 1516, es una de las primeras obras de estilo renacentista en Burgos y fue encargada a Francisco de Colonia por el obispo Juan Rodríguez de Fonseca. Este emprendedor y visionario prelado ha pasado a la historia por organizar, por encargo de los Reyes Católicos, el segundo viaje de Cristóbal Colón a América y por impulsar y financiar la primera expedición de circunnavegación de la Tierra llevado a cabo por Magallanes y Elcano entre 1519 y 1522.

 

Ser peregrino por un día

Otro lema que ha hecho fortuna y que define una realidad: en Burgos es posible realizar un interesante tramo jacobeo urbano. Desde la plaza de San Juan hay que dejarse llevar por la corriente de peregrinos que enfilan hacia el corazón medieval de la ciudad siguiendo las calles de San Juan, Avellanos y Fernán González. Tras un entretenido paseo se alcanza el albergue de peregrinos y los bares y restaurantes de un entorno en el que reina una cosmopolita atmósfera. Otra vez en el Camino y pasando junto a la Catedral y San Nicolás se alcanza la muralla y el arco mudéjar de San Martín. Desde allí merece la pena seguir paseando hasta el renacentista Hospital del Rey.

Siguiendo la ruta...

Para continuar el recorrido ha que tomar las calles Valentín Palencia y Saldaña, cruzar la calle San Esteban y subir por las escaleras que conducen al Mirador del Castillo.

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