SOBRE LA CATEDRAL DE BURGOS

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MIRADOR 8 / Desde el Puente de Santa María

 

Aunque estamos al final del recorrido podríamos estar al principio ya que el Arco de Santa María es la más señalada entrada al casco antiguo de Burgos. Para disfrutar de las mejores vistas del lugar nos tendremos que situar al principio del puente de Santa María, el principal de la ciudad a lo largo de la historia, y contemplar la armonía existente entre los diferentes elementos que dan forma a este irrepetible conjunto urbano presidido, cómo no, por los remates arquitectónicos de la cercana Catedral.

Un puente con mucha historia

El puente de Santa María ha sido, desde que Burgos es Burgos, el principal acceso a la ciudad. Reconstruido muchas veces, debido a los daños producidos por las frecuentes riadas del Arlanzón, su aspecto actual está inspirado en el puente existente a finales del siglo XVI y que es muy probable que fuera tendido siguiendo los planos diseñados por el polifacético artista burgalés Diego de Siloe. Construido con la blanca caliza de Hontoria —la misma piedra utilizada en la Catedral y los demás monumentos de la ciudad— desde sus pretiles podremos gozar con la ecológica belleza de las riberas del río Arlanzón.

Monumental arco de triunfo

El Arco de Santa María es la mejor y más lujosa entrada al antiguo recinto medieval de Burgos. Eso mismo debieron pensar los que a mediados del siglo XVI encargaron su construcción —sobre una torre defensiva anterior que custodiaba el cercano puente— a dos de los mejores artistas renacentistas del momento: Francisco de Colonia y Juan de Vallejo. Si en la fachada de este monumental arco de triunfo levantado en homenaje a Carlos I, destaca una especie de gigantesco retablo en piedra, con las esculturas de los héroes burgaleses rodeando al emperador, en su interior se puede visitar la sala de Poridad y admirar un gran mural pintado por Vela Zanetti.

Paseo del Espoloncillo

Si hacemos caso al premio Nobel norteamericano Ernest Hemingway, que solía detenerse en Burgos durante sus viajes por España, en el sombreado paseo del Espoloncillo, a la derecha del puente de Santa María, nos vamos a encontrar con una de las más bellas panorámicas urbanas de Europa. Qué los viajeros juzguen por si mismos, pero la vista de las riberas del Arlanzón —rebosantes de biodiversidad— con el paseo del Espolón y el perfil de la Catedral al otro lado del río no van a dejar a nadie indiferente.

La vista más impactante

Y para finalizar este intenso recorrido por los miradores desde donde homenajear a la Catedral de Burgos en el VIII Centenario de la colocación de su primera piedra, nada mejor que pasar por debajo del arco de Santa María y asomarse a una de las más icónicas perspectivas del patrimonio artístico español. Los visitantes que descubren por primera vez la plaza del Rey San Fernando, principal responsable junto al obispo don Mauricio de la construcción del templo a partir de 1221, se quedan sobrecogidos con la belleza que se muestra ante sus ojos. Frente a ellos se alzan, majestuosos e inconfundibles, todos los volúmenes arquitectónicos que dan forma a la Catedral y en concreto a la denominada fachada del Sarmental.

Siguiendo la ruta...

Una vez en la plaza del Rey San Fernando, los viajeros tienen varias opciones: regresar al punto de partida, junto a la entrada del MEH, disfrutando de las famosas vistas desde el paseo del Espoloncillo; decidirse a dar una completa vuelta por el perímetro de la Catedral; o bien, entrar dentro del templo para disfrutar de una experiencia difícil de olvidar.

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